Un político muy particular

Adrián Chavarría Espinosa


Alebrijes en Cuadratines

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Septiembre 11, 2019 16:10 hrs.
Gobierno Estados › México Estado de México
Adrián Chavarría Espinosa › El Informador Analítico

¿Qué pensaría de un político que ha sido presidente de tres diferentes partidos políticos, candidato presidencial por uno de oposición y dos veces precandidato por el partido oficial, dos veces secretario del gabinete presidencial y que a sus 86 años no sólo continúa como un político en activo, sino además se mantiene en el centro de la polémica política?

¿Creería que ha sido un político bueno o malo, que se ha mantenido firme en sus ideales y en sus principios políticos o que ha cambiado de acuerdo a cómo han variado las corrientes de pensamiento a lo largo de su trayectoria personal?
​La conclusión a la que llegue será la que aplicará a Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, quien nació en la Ciudad de México el 23 de julio de 1933; estudio la licenciatura de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde además hizo un posgrado en la misma materia y realizó cursos de doctorado en Ciencia Política y Derecho Constitucional en la Universidad de París.

​Cuando fue miembro del PRI tuvo, entre otras responsabilidades, la de subdirector de Educación Básica y Tecnológica de la SEP, Subsecretario de la Presidencia de la República, Subdirector de IMSS, Secretario del Trabajo y Previsión Social y de Educación Pública, así como su presidente nacional y considerado entre los precandidatos presidenciales en 1976 y 1982, donde los elegidos fueron José López Portillo y Miguel de la Madrid Hurtado.

​En 1988 formó junto con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, fundó la llamada Corriente Democrática del PRI, del cual se escindieron para que más adelante junto con otros militantes de izquierda, en especial de los partidos Socialistas Unificado de México y Mexicano del Trabajo, fundarían el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en donde formó parte de su consejo nacional, fue su representante ante el recién creado Instituto Federal Electoral y elegido su presidente nacional; asimismo fue diputado federal y senador por ese partido.

​En 1999 y por diferencias al interior del PRD se integra y encabeza el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el cual ya no existe, donde se postula para la presidencia de la república, aunque finalmente declinó su candidatura en favor de Vicente Fox, candidato del PAN, al argumentar la necesidad de un cambio de régimen en el país.
​Ya en el sexenio de Vicente Fox, Muñoz Ledo fue nombrado coordinador de la comisión de estudios para la reforma del estado, embajador de México ante la Unión Europea. De regreso a México trabajaría en diversos foros sobre el estado de la política mexicana, y encabezó el movimiento político social conocido como Nueva República, donde uno de sus objetivos era dotar a la república de una Constitución más acorde con los tiempos actuales.

Pero Muñoz Ledo se distanció de Fox cuando decidió a apoyar la candidatura Andrés Manuel López Obrador en la búsqueda de la Presidencia, al considerar que el triunfo de la izquierda estaba más cerca que nunca. Desde entonces se convirtió en uno de los hombres más cercanos del actual presidente de la república.

Posteriormente presidió el Movimiento Ciudadano Nueva República; fue miembro y coordinador político del Frente Amplio Progresista en 2008; fue elegido diputado federal plurinominal en 2009, por el Partido del Trabajo, Legislatura en la que se desempeñó como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores.
​Ya en el actual sexenio fue electo diputado federal por el Movimiento Regeneración Nacional lo (Morena) y propuesto como presidente de la Cámara de Diputados, para el primer año de 64 Legislatura; ante lo cual le correspondió encabezar la sesión en que protestó como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

​En días recientes fue uno de los centros de atención política, al pretender con el respaldo de la mayoría legislativa de Morena, mantenerse en la presidencia de la Cámara de Diputados, lo cual generó enfrentamientos con la oposición, ya que de acuerdo con la Ley Orgánica Legislativa ese cargo debe ser rotativo entre las primeras tres fuerzas políticas representadas en ese órgano legislativo.

​Finalmente se impuso la prudencia y anunció que al término de su periodo dejaría el cargo, lo que generó un nuevo enfrentamiento por ver quién sería el relevo de Muñoz Ledo, pero él ya permaneció al margen.

Aun tuvo una, por clasificarla de alguna forma, desafortunada intervención cuando en la última sesión que presidió del pleno legislativo, molesto por algunas situaciones y sin cerrar el micrófono emitió una mentada de madre en general a todos sus compañeros, aunque fue más el escándalo mediático que el afectar a los demás diputados.

En fin, dudo que en todo el mundo exista un político con el cual pueda compararse con Muñoz Ledo, por lo cual ya puede calificarse de excesiva una de sus últimas frases "Se puede tener el poder y no pasar a la historia. Se puede pasar a la historia sin tener el poder", porque ya desde hace tiempo ya tiene un lugar en nuestra historia, solamente faltaría por conocer cuál sería el veredicto que se le emitiría, pero para eso aún falta tiempo por ser un político muy, pero muy activo.

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