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Adrián Chavarría Espinosa


Crítica situación en Brasil

Crítica situación en Brasil


Mayo 18, 2020 12:34 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Adrián Chavarría Espinosa › El Informador Analítico

En Brasil la situación por la pandemia de coronavirus resulta realmente crítica y con perspectiva de agudizarse todavía más: resulta que a menos de un mes de que Nelson Teich asumiera el ministerio de Salud, renunció al cargo por diferencias con el presidente Jair Bolsonaro, pero lo peor es que su remplazo, aunque momentáneo es nada menos que ¡un general!

Actualmente la nación carioca es el sexto país del mundo con mayor número de casos de coronavirus, detrás de Estados Unidos, Rusia, España, Reino Unido e Italia, y aunque sus autoridades reconocen que ya son más de quince mil personas las fallecidas, expertos consideran que la cifra real es mucho mayor por la falta de pruebas que confirmen la presencia del virus; incluso, analistas admiten que aún no llega el pico de contagios.

Resulta que apenas el pasado 17 de abril el doctor Teich, quien es oncólogo y consultor en materia de salud, asumió la titularidad del citado ministerio con el compromiso de alinear las medidas del ministerio con la posición del presidente, a fin de que las restricciones para contener la propagación del virus no perjudicarán más a la economía.

Sin embargo, Teich se vio forzado a aceptar la presencia del ejército en el ministerio, ya el general Eduardo Pazuello, quien por supuesto carece de experiencia en materia de salud le fue impuesto como el número dos en esa dependencia y ahora será el titular interino hasta que Bolsonaro designe uno de forma permanente.

Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios de Políticas de Salud, que asesora a las autoridades brasileñas, dijo que Teich no pudo integrar su propio equipo ni tenía la fuerza política de su antecesor Luiz Henrique Mandetta, ni tampoco estaba dispuesto a contravenir las recomendaciones de los científicos.

Agregó que ’evidentemente tenía limitaciones’ y ’se negaba a contrariar el consenso de la comunidad científica’, además jamás aceptaría la aplicación de la cloroquina como pretendía Bolsonaro para ser utilizado como remedio en el sistema de salud pública
.
La cloroquina es un medicamento utilizado contra la malaria o paludismo, ha sido promovido por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, mismo que fue desechado por investigadores quienes concluyeron que junto con la hidroxicloroquina, resultaron ineficaces contra el coronavirus.

Mendetta, quien fue destituido por Bolsonaro el 16 de abril por oponerse a sus medidas, es uno de los políticos más populares de Brasil y apoyaba las medidas de cuarentena implementad por los gobernadores y cuestionaba abiertamente la posición presidencial.

Recuérdese que a pesar de haberse contagiado, el mandatario brasileño ha sido uno de los mandatarios más escépticos acerca de la existencia y mortalidad del coronavirus y, además, no sólo en lo personal incumple con las medidas sanitarias preventivas sino que está más interesado en la reactivación de su economía nacional que en la protección de su población.

Sin duda la perspectiva del futuro no sólo para México, Brasil o América Latina, sino para todo el mundo no resulta de ninguna forma alentadora, máxime cuando los intereses políticos predominan sobre los sociales.

Varias naciones han logrado superar la pandemia, ya fuera con medidas drásticas, como el encierro forzoso de millones de personas o con acciones no solo preventivas sino planeadas y ejecutadas de la mejor forma posible, es decir, que de cualquier forma ya superaron la etapa más crítica y ahora se disponen a reanudar, de forma pausada pero segura de todas sus actividades normales.

Pero cuando se ha involucrado la política en el tema de la pandemia por Covid-19, no se puede anticipar alcanzar resultados positivos para las personas, ya que los objetivos reales se distorsionan por otros intereses.

Imagínense qué pasará en Brasil si se designa como ministro de Salud a un incondicional del presidente Bolsonaro, quien esté dispuesto a acatar sus recomendaciones aunque carezcan de un verdadero sustento científico, simplemente generadas bajo ocurrencias o sugerencias sin fundamento.

Lo que sucedería sería un agravamiento de la pandemia en esa nación, cuyas consecuencias no solamente sociales, sino también económicas y hasta políticas podría resultar insospechadas.

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