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Adrián Chavarría Espinosa


Las tres condiciones

Las tres condiciones


Mayo 13, 2019 23:27 hrs.
Ciudad Nacional › México Ciudad de México
Adrián Chavarría Espinosa › El Informador Analítico

ache57@yahoo.com.mx
Dentro de las leyendas urbanas desde hace décadas circula una acerca de un taller mecánico de la Ciudad de México, que ejecutaba sus trabajos bajo tres condiciones: una económica, otra de calidad y la última de tiempo. Pero no las aplicaba simultáneamente, sino que conjugaba dos de ellas para condicionar sus actividades.
​Es decir, se argumentaba, si se desarrolla un trabajo rápido y económico, entonces no será de calidad; en el caso de un encargo de calidad y con rapidez, no resultará económico; y, por último, uno de calidad y rápido, de ninguna forma será económico.
​¿A qué les recuerda estas condicionantes? Pues sencillamente a lo sucedido con el pretendido proyecto de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, uno de los principales propósitos de infraestructura de la actual administración federal, junto con el Tren Maya.
​Recuérdese que el pasado 18 de marzo, en el aniversario de la expropiación petrolera, López Obrador anunció que se había invitado a dos consorcios y a dos empresas para que presentaran sus propuestas para construir esa refinería.
​Las principales condiciones eran que no costara más de ocho mil millones de dólares, es decir unos 150 mil millones de pesos, y que estuviera concluida en un lapso de tres años, pero como ninguna de esos consorcios y empresas Bechtel-Techint, de Estados Unidos, Italia y Argentina; WorleyParsons-Jacobs, de Australia y Estados Unidos; así como Technip, de Francia y KBR de Estados Unidos, pero como ninguno de ellos se comprometía a cumplir con los requisitos de tiempo y costos, se decidió declarar desierta la licitación.
​Cuando realizó el anuncio de la invitación, se le preguntó a López Obrador las razones de esa invitación directa sin considerar a empresas mexicanas ni, mucho menos a personal de Petróleos Mexicanos, respondió que los consorcios internacionales eran de reconocida calidad y experiencia y, sobre todo, sin problemas de corrupción, pero días después varios medios difundieron irregularidades de esas empresas que ni fueron desmentidas.
​Sin embargo, ahora, tras la declaratoria de cancelación de la licitación, el Presidente aseguró que Petróleos Mexicanos (Pemex), tiene la capacidad para encargarse de la obra: ’Y tenemos mucha capacidad técnica. Hay refineros expertos mexicanos que nos dan la seguridad de que vamos a poder tener la tecnología, los elementos técnicos para construir la refinería’, destacó en su conferencia matutina del jueves 9 de mayo.
​Pero, además, debe puntualizarse que las empresas y consorcios que respondieron a la convocatoria argumenrtaron que el presupuesto asignado y el tiempo establecido resultaban insuficientes para poder ejecutar la obra con la calidad necesaria.
​Además, se anunció que la nueva refinería sería construida bajo la responsabilidad compartida entre la Secretaría de Energía y Pemex, con el apoyo de otras instituciones como el Instituto Mexicano del Petróleo, aunque en los pasillos de las oficinas de gobierno se comenta que no existen las mejores relaciones entre los titulares de las principales dependencias.
​Este anuncio provocó reacciones negativas en el sector empresarial y financiero, entre ellos grupo financiero Citibanamex, la calificadora Moody’s Investors Service, la Confederación Patronal de la República Mexicana y la Concanaco-Servytur, quienes coincidieron en que la construcción de la refinería requeriría de una mayor inversión y de más tiempo.
​También debe recordarse que en un estudio del Instituto Mexicano del Petróleo, difundido en los medios de información en febrero, se estipulaba que el proyecto costaría 14 mil 740 millones de dólares, casi el doble del cálculo del gobierno.
​Acerca de su requisito de concluir la refinería en tres años, López Obrador dijo que uno de sus propósitos era no dejar obras sin concluir al terminar su administración, como según ha expresado, ha sucedido en anteriores sexenios.
​Sin embargo, aunque suene positivo y deseable ese propósito, todos los indicadores apuntan a que serán irrealizables, pero sus consecuencias no pueden ser anticipadas y, lamentablemente, las posibles pérdidas y afectaciones económicas serán incuantificables.
​Si bien muy probablemente y a pesar de que aún faltan varios requisitos para iniciar la construcción de la refinería, de iniciarse esta obra y de no concluirse en el presente sexenio, entonces podría ser calificada como otro elefante blanco, tal como lo ha criticado López Obrador, tal como ha sucedido con lo que quedó del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, que se edificaba en Texcoco.
​Ahora, falta conocer con más detalle cuál será el Plan B del gobierno federal para Dos Bocas, así como sus respuestas al impacto negativo que conllevaría la destrucción de manglares en el área donde se pretende construir la refinería, situación que generaría el riesgo de inundacones.
​En fin, de iniciarse la construcción de la refinería en Dos Bocas, deben tenerse en cuenta las condiciones del taller mecánico, citadas al inicio del presente texto, para ratificar lo concluido por las empresas descartadas en su construcción: que para tener una obra de calidad se requieren tanto una mayor inversión y un plazo más amplio.

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