HISTORIAS EN EL METRO

Ricardo Burgos Orozco


SOLO PARA MUJERES

SOLO PARA MUJERES


Enero 13, 2020 17:17 hrs.
Ciudad Nacional › México Ciudad de México
Ricardo Burgos Orozco › El Informador Analítico

Llegué al andén en la estación Jamaica. Venía de consulta con mí homeópata. A un lado, en uno de los pasillos, vi a un pequeño grupo de personas que discutía, una mujer de baja estatura, de unos 40 años de edad, con una blusa de manta y un pantalón de mezclilla; una chica de unos 25 años, delgada, de lentes, con playera, también pantalón de mezclilla; otro muchacho, alto, regordete, también de playera y que no soltaba de la mano a quien al parecer era su novia.
En medio de la discusión estaba un policía también muy chaparrito, barrigón, de tez morena, cachetón, que actuaba como árbitro, aunque llegó un momento que poco podía hacer ante la actitud beligerante de la mujer chiquita. Por supuesto, me acerqué disimuladamente para escuchar mejor. La dama, dando manotazos, muy enojada, protestaba porque el gordito se había colado al área exclusiva para ellas.
La muchacha, tomando fuertemente de la mano a su galán, le acercaba la cara a la cuarentona con ganas de pelea. Defendía con voz altisonante que su novio tenía derecho a subirse en el mismo vagón porque no se iban a separar.
El guardián se veía muy tranquilo. Dejó que el trío se desahogara. En un momento de calma, explicó a la pareja que el reglamento del Metro restringe los accesos en zonas reservadas y que se estaban exponiendo a una multa o cárcel ante el juez cívico. Sí, pero es mi novio. Ni modo que vaya a querer manosear a las mujeres si viene conmigo –protestó la joven--- ¡No hay pero que valga, hay que cumplir con el reglamento o se van al bote! Contestó a gritos la señora.
Terminó la discusión ante la insistencia del policía de cumplir con las reglas. De mala gana, la muchacha y su pareja se fueron a otro vagón al final del andén. La señora, con una sonrisa de triunfo, se colocó en el espacio de exclusividad para esperar el tren.
¿Esto pasa muy seguido? Le pregunté al vigilante. Todos los días y a cada rato porque los usuarios no quieren respetar. El otro día dos señoras de edad se desgreñaron porque el marido de una de ellas se coló a la zona restringida. Decía que como era de la tercera edad, tenía derecho. Imagínese, me dijo.
¿Y sí se ponen muy necios qué pasa? Los llevamos ante el juez cívico y ahí tienen que pagar una multa de dos mil pesos. Si no tienen, les dan cárcel por 24 o 36 horas, Todo depende de la decisión del juez, me contestó el policía. En eso estábamos cuando se acercó una de sus compañeras, muy jovencita, por cierto, ¿Por qué tantas preguntas? Me dijo sonriendo de buena manera. Nomás de curioso que soy, le contesté. La quise probar ¿Sabe en qué artículo del reglamento se prohíbe el acceso a la zona exclusiva para mujeres y niños de 12 años? Pregunté. Me respondió de inmediato: el inciso 19 del artículo 230 de la Ley de Movilidad. Muy bien, pues a vigilar a los colados, le dije.

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